martes, abril 7, 2026
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Crisis en el transporte: reducen 30% las frecuencias de colectivos en el AMBA

El sistema de transporte público del Área Metropolitana de Buenos Aires atraviesa una crisis profunda que impacta directamente en los usuarios. Las empresas de colectivos decidieron reducir un 30% las frecuencias de sus servicios debido al incremento del 25% en el precio del gasoil durante el último mes y a la acumulación de deudas millonarias por subsidios impagos. La medida provocó largas filas en las paradas de la Capital Federal y el conurbano bonaerense, agravadas por las complicaciones climáticas de la jornada.

Un sistema al borde del colapso financiero

Marcelo Pasciuto, titular de DOTA, una de las principales empresas del sector, fue contundente al describir la situación: “El sistema de transporte está colapsado”. El empresario explicó que la crisis se profundizó cuando el esquema de subsidios se dividió en tres jurisdicciones en septiembre de 2024, dejando desarticulado el financiamiento correspondiente a los ámbitos nacional y provincial.

El panorama financiero es crítico. Según detalló Pasciuto, el sector arrastra deudas del último cuatrimestre de 2024, sumadas a las de febrero y marzo de este año, más el adelanto de abril que tampoco fue girado. La urgencia es tal que este martes era el último día para acreditar los fondos necesarios para pagar los salarios de los choferes, que deben transferirse a las entidades bancarias con anticipación.

Costos operativos disparados y problemas de suministro

El impacto del combustible en la operación diaria es demoledor. El litro de gasoil alcanzó los $2150 en febrero, un valor que complica seriamente la ecuación económica de las empresas. A esto se suma un problema de suministro: según Pasciuto, el insumo fue entregado mayoritariamente por YPF, mientras que otras petroleras directamente no proveyeron producto.

Las empresas de transporte aseguran que no obtienen respuesta de las autoridades nacionales ni provinciales ante sus reclamos. Mientras tanto, la Secretaría de Transporte de la Nación monitorea el funcionamiento de los servicios, aunque en el sector ya se especula con nuevas medidas de fuerza para los próximos días si la situación no se destraba.

Los pasajeros del AMBA quedan atrapados en medio de este conflicto entre empresarios y el Estado. Con frecuencias reducidas y sin señales claras de solución, la posibilidad de un paro de colectivos se cierne como una amenaza concreta que podría paralizar la movilidad de millones de trabajadores en la región metropolitana.

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