En una escalada militar que tensiona aún más la situación en Medio Oriente, el Ejército de Israel anunció este miércoles que llevó a cabo su “mayor ataque” contra El Líbano desde el inicio de la ofensiva contra ese país. La operación alcanzó más de 100 objetivos en apenas diez minutos, en medio de una tregua regional que parecía encaminar la zona hacia una desescalada del conflicto.
Bombardeos simultáneos contra posiciones de Hezbollah
Según el comunicado oficial de las Fuerzas de Defensa de Israel, los bombardeos fueron coordinados y ejecutados de manera simultánea en distintas áreas del territorio libanés. Los ataques se concentraron en Beirut, el Valle de la Bekaa y el sur del Líbano, regiones donde la organización chií Hezbollah mantiene una fuerte presencia militar.
Entre los objetivos alcanzados se encontraban centros de inteligencia, sedes del grupo armado, infraestructuras de lanzamiento de misiles y activos navales. También fueron atacadas posiciones de la Fuerza Radwan y su unidad aérea 127, considerados cuerpos de élite dentro de la estructura militar de Hezbollah.
El Ejército israelí justificó la operación señalando que “la organización terrorista Hezbollah decidió deliberadamente unirse a la guerra, actuando en representación del régimen terrorista iraní y dañando al Estado de Líbano y sus civiles”. Además, indicó que la mayoría de las posiciones atacadas se encontraban emplazadas en áreas civiles.
Tensión creciente pese a los acuerdos de cese al fuego
El contexto del ataque resulta particularmente delicado. Si bien Pakistán había informado que Estados Unidos e Irán habían alcanzado un acuerdo de alto el fuego que incluía un cese de hostilidades en Líbano, Israel confirmó que mantendrá su campaña militar contra Hezbollah en territorio libanés.
El conflicto se intensificó desde marzo, cuando Hezbollah inició sus ataques contra Israel días después de que el Estado hebreo lanzara operaciones coordinadas contra Irán. Desde entonces, Israel desarrolló una campaña sostenida de bombardeos sobre el país vecino, incluyendo una operación terrestre en el sur, a pesar del alto el fuego que regía desde noviembre de 2024.
La situación en Medio Oriente continúa siendo monitoreada por la comunidad internacional, mientras Argentina mantiene una postura de seguimiento diplomático del conflicto. La escalada bélica podría impactar en los mercados energéticos globales y en las relaciones comerciales de la región, factores que tradicionalmente repercuten en la economía local.





