Juan Román Riquelme, presidente de Boca, participó este viernes en la conferencia de prensa previa al Superclásico y sorprendió con una descripción simple pero contundente de lo que siente en la antesala del duelo entre Xeneize y River en el Monumental: “felicidad”. El máximo dirigente del club de la Ribera compartió el panel con Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de la AFA, y Stéfano Di Carlo, mandatario Millonario, en un evento que marcó el protocolo oficial de uno de los clásicos más importantes del mundo.
Las palabras del histórico ídolo Xeneize
Riquelme, quien escribió páginas memorables del Superclásico como futbolista entre 2004 y 2014, ahora experimenta el duelo desde una perspectiva completamente diferente: la de conductor institucional del club. Durante su intervención en la conferencia, el ex número 10 se explayó sobre la magnitud del encuentro y sus expectativas para el fin de semana. “El Superclásico es único, sea en nuestra casa o en la de ellos. Ojalá que la gente disfrute mucho. Se van a ver buenos jugadores de los dos lados. Ojalá tengamos la suerte de poder disfrutarlo mucho”, expresó con su habitual sobriedad. La declaración del presidente Xeneize refleja una visión que trasciende lo competitivo y se enfoca en el aspecto espectacular del evento futbolístico. Riquelme también resaltó el alcance global del clásico: “Se ve en todo el mundo y eso hace que sea el clásico más importante del mundo, por lo menos para mí”. Esta apreciación subraya cómo el Superclásico ha trascendido las fronteras locales para convertirse en un fenómeno de relevancia internacional.
Expectativas deportivas y el mensaje de fair play
En un momento donde River se recupera de tensiones con la AFA relacionadas con cuestiones administrativas, la presencia conjunta de los tres dirigentes en el acto de prensa envió un mensaje de normalidad institucional. Riquelme fue enfático en su mensaje deportivo: “Es fútbol, que gane el que juegue mejor y que todos podamos ayudar”. Esta frase resume la filosofía que el histórico jugador mantiene como conductor: la competencia deportiva debe primar sobre cualquier otro factor. Su énfasis en que “la gente disfrute mucho” y que sea “una fiesta” indica que, más allá del resultado, Riquelme busca que el encuentro sea recordado por su calidad futbolística y el espectáculo que genera. La conferencia de prensa también contó con participación de jugadores clave como Gonzalo Montiel por River y Leandro Paredes por Boca, quienes abordaron temas específicos de la organización del encuentro, el estado del campo de juego y otros detalles tácticos del duelo.
El Superclásico vuelve a ser el epicentro de la atención futbolística argentina. Con Riquelme como presidente de Boca experimentando el clásico desde otra posición, la narrativa del encuentro adquiere matices adicionales. El exjugador, símbolo histórico del club de La Boca, ahora debe lidiar con presiones administrativas y deportivas que van más allá del terreno de juego. Su deseo de que “gane el que juegue mejor” será puesto a prueba cuando River y Boca disputen nuevamente el duelo que define gran parte del calendario futbolístico porteño y nacional.





