Un sondeo de Proyección Consultores realizado entre el 2 y el 10 de mayo revela un escenario electoral crítico para Javier Milei. Según la encuesta, el gobernador bonaerense Axel Kicillof vencería al presidente en una eventual segunda vuelta presidencial por 2,3 puntos porcentuales. Los resultados también muestran un deterioro sostenido de la confianza pública en el gobierno nacional, que ingresó por primera vez en zona de desconfianza en mayo. El trabajo, realizado sobre 1.871 casos con margen de error del 2,3%, expone las dificultades políticas que enfrenta la administración oficialista.
Un ballotage desfavorable para Milei en la provincia clave
En el escenario de segunda vuelta, Kicillof obtendría el 41,7% de los votos contra el 39,4% que lograría el actual presidente. Un 12,2% votaría en blanco o impugnaría su voto, mientras que el 6,6% no se decide. Este resultado representa un problema político mayúsculo para Milei, considerando que la provincia de Buenos Aires concentra el 37% del padrón electoral nacional y es históricamente determinante en cualquier contienda presidencial.
En el escenario de primera vuelta, la competencia es prácticamente un empate técnico. Milei obtendría el 33,5% de intención de voto frente al 33,1% de Kicillof. Detrás aparece Myriam Bregman del Frente de Izquierda con 8,4%, y Maximiliano Pullaro con 3,1%. El 11,3% votaría en blanco o impugnaría, y el 10,7% aún no define su voto. Por espacios políticos, Fuerza Patria —que aglutina al peronismo y kirchnerismo— lidera con el 36% de las preferencias, seguido por La Libertad Avanza con 32,3%. El PRO alcanza 6,7%, el Frente de Izquierda 5,6% y Provincias Unidas 2,9%.
La confianza pública desmorona: primer mes en zona roja
El dato más preocupante para el gobierno es el colapso del Índice de Confianza Pública, que combina imagen general, impacto personal de políticas, capacidad de gestión y percepción del rumbo del país. En mayo registró 1,88 puntos, ingresando por primera vez en zona de desconfianza —por debajo de 1,89—. Esta cifra representa el valor más bajo desde que Proyección Consultores comenzó a medirlo. La tendencia es consistentemente negativa: en febrero era 2,08; marzo 2,05; abril 2,02; y mayo 1,88.
El contexto es desolador para la Casa Rosada. El 58,5% de los encuestados evaluó negativamente el trabajo del gobierno nacional —la peor marca de la serie disponible—, mientras que solo el 34% lo hizo positivamente. Cuando se consultó sobre impacto personal de las políticas oficiales, el 67,3% dijo que afectaron de manera negativa su situación personal o familiar, contra un 24,7% que lo percibió como positivo. Esta brecha refleja el malestar cotidiano en los hogares argentinos.
Percepción de crisis económica y atribución de responsabilidades
La evaluación de la situación económica también es negativa. El 61,4% de los consultados describió la situación del país como una crisis, mientras que el 30,7% habló de dificultades sin llegar a ese calificativo. Solo el 7,9% la consideró normal o estable. A la hora de asignar responsabilidades por la situación económica actual, el 49,1% señaló al oficialismo como principal culpable, contra el 34,2% que apuntó a la oposición y gobierno anterior. El 16,6% no sabe.
Sin embargo, cuando se preguntó quién tiene mayor capacidad para mejorar el escenario económico futuro, las respuestas se distribuyeron de forma más pareja: el 36,2% eligió al gobierno actual, el 33,6% confía en la oposición y el 30,2% respondió no saber. Este resultado sugiere una cierta apertura para reconsiderar opciones si el gobierno no logra revertir la percepción de crisis en los próximos meses.
La encuesta expone un gobierno desgastado en la provincia más populosa del país, donde vive casi el 40% de los argentinos. Para la administración Milei, el desafío inmediato es recuperar confianza pública antes de cualquier competencia electoral, en un contexto donde la mayoría de los ciudadanos percibe su gestión como negativa y responsabiliza al oficialismo de la crisis económica.





