A mediados de marzo de 2025, el INDEC publicó el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del mes de febrero, arrojando una cifra que fue celebrada por el equipo económico como una victoria en la lucha contra la inflación. El dato confirma que el programa de emisión cero y superávit fiscal está logrando quebrar la inercia de precios que afectó al país durante años.
Los rubros que mostraron mayor estabilidad fueron los alimentos y bebidas, influenciados por la baja en la volatilidad cambiaria y la apertura de importaciones en sectores críticos. Por el contrario, los aumentos estacionales en educación, vinculados al inicio de clases, y en servicios regulados como electricidad y gas, fueron los que mayor presión ejercieron sobre el índice general.
El mercado financiero reaccionó con optimismo al dato, proyectando una baja adicional en las tasas de interés bancarias para incentivar el crédito hipotecario y de consumo. Para el ciudadano de a pie, si bien la inflación sigue siendo un tema de preocupación, la mayor previsibilidad en las góndolas permite una mejor planificación del gasto familiar de cara al otoño.
El Gobierno nacional ratificó que no habrá cambios en la política monetaria hasta que la inflación no perfore definitivamente el piso proyectado para el segundo semestre. El dato de febrero es un insumo clave para las mesas de negociación paritaria, donde se busca que los aumentos salariales acompañen la desinflación sin retroalimentar la espiral de precios, garantizando una recuperación real del poder adquisitivo.