Durante la segunda quincena de abril de 2025, la región del Litoral argentino se vio afectada por un fenómeno de lluvias extremas vinculadas al cambio climático, provocando el desborde de varios ríos y arroyos en las provincias de Corrientes y Entre Ríos. Miles de familias debieron ser evacuadas de forma preventiva ante la crecida de las aguas, que afectaron tanto a zonas urbanas como a campos productivos.
Los operativos de asistencia coordinados por Defensa Civil y el Ejército Nacional se desplegaron rápidamente para brindar alimentos, abrigo y atención sanitaria a los damnificados. El impacto en la infraestructura vial ha sido significativo, con cortes de rutas y puentes que han dificultado la conectividad en varias zonas rurales, afectando también la salida de la producción agrícola ganadera.
Los especialistas advierten que estos eventos de precipitaciones intensas en cortos periodos de tiempo son cada vez más frecuentes debido al calentamiento global, exigiendo una mayor inversión en obras de infraestructura hídrica y sistemas de alerta temprana. El Gobierno nacional ha declarado la emergencia hídrica para destinar fondos específicos a la reconstrucción de las zonas afectadas y el apoyo a los productores locales.
La solidaridad de la ciudadanía se hizo presente a través de donaciones y campañas de ayuda en todo el país, reflejando el espíritu resiliente de los argentinos ante las catástrofes naturales. Abril cierra con un monitoreo constante de los niveles de los ríos, esperando que las condiciones meteorológicas mejoren para iniciar las tareas de retorno a casa de los evacuados.