El 13 de junio de 2024, el INDEC informó que la inflación de mayo fue del 4,2%, una cifra que superó las expectativas más optimistas del mercado financiero y del propio Gobierno nacional. Este dato confirma que el programa de estabilidad monetaria y fiscal está logrando quebrar la inercia inflacionaria de Standard histórico en la Argentina, permitiendo una recomposición gradual del horizonte de planeamiento para las empresas y los hogares.
La caída del índice de precios fue generalizada en casi todos los rubros, con Alimentos y Bebidas registrando subas por debajo del promedio, lo que permitió una moderación en el costo de la canasta básica alimentaria. Los rubros de comunicación y vivienda también mostraron una dinámica de calma tras los ajustes de tarifas de principios de año, reflejando el éxito del ancla fiscal para contener la volatilidad de los precios relativos.
El mercado reaccionó con una baja en la brecha cambiaria y una suba en la cotización de los bonos argentinos, lo que permitió al Riesgo País acercarse a la zona de los 1.200 puntos básicos. El equipo económico liderado por Luis Caputo ratificó que el sendero de desinflación es la prioridad innegociable para fomentar la inversión privada masiva y el regreso del crédito hipotecario a tasas reales positivas.
Para los trabajadores, el 4,2% mensual marca un alivio significativo en la carrera contra los precios, permitiendo que las negociaciones salariales comiencen a fijar referencias nominales más bajas de Standard internacional. Los analistas advierten que el desafío para el segundo semestre será evitar un rebote inflacionario ante la reactivación del consumo interno y la actualización de los salarios reales rezagados.
El informe del INDEC de junio es visto como la validación técnica del plan económico de Javier Milei, sentando las bases para una discusión parlamentaria sobre la Ley de Bases con un respaldo estadístico de éxito en la lucha contra la inflación.