La Organización Mundial de la Salud (OMS) encendió las alertas por la variante “Andes” del hantavirus tras el brote registrado en el crucero MV Hondius, que partió de Argentina con destino a Canarias y dejó tres muertes confirmadas y al menos cuatro casos con síntomas. Lo particular de este episodio es que se investiga la hipótesis de transmisión “persona a persona”, fenómeno que solo ocurre con esta cepa del virus entre las 24 variantes identificadas en humanos. La directora de Prevención y Preparación de Epidemias y Pandemias de la OMS, María Van Kerkhove, confirmó esta línea investigativa en una rueda de prensa este martes.
Una cepa letal detectada en Argentina hace tres décadas
La variante “Andes” del hantavirus fue detectada en Argentina en 1996 y se mantiene como predominante en varias zonas del país. Se trata de una de las cepas más mortales conocidas: la tasa de letalidad promedio en los últimos años ronda el 18,5%, aunque históricamente la mortalidad ha alcanzado entre 30% y 50%. A diferencia de otras variantes, que se transmiten únicamente por contacto con roedores infectados a través de la inhalación de partículas en saliva, orina y heces, el Andes es la única capaz de propagarse entre personas. Esta característica la convierte en una amenaza epidemiológica singular. Es la principal responsable del Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH) en Sudamérica, especialmente en Argentina y Chile, donde genera brotes periódicos que requieren vigilancia constante de las autoridades sanitarias.
Síntomas que mimetizan la gripe pero con complicaciones letales
La enfermedad comienza con una fase febril que puede confundirse fácilmente con un cuadro gripal severo. Tras una incubación de entre una y ocho semanas, los pacientes experimentan fiebre alta, escalofríos intensos y cefaleas. El rasgo distintivo de la variante “Andes” es la presencia de mialgias agudas —dolores musculares localizados principalmente en zona lumbar y muslos— acompañados de trastornos gastrointestinales como náuseas, vómitos y dolor abdominal. Esta etapa inicial es crítica porque suele preceder a una descompensación súbita en cuestión de pocas horas. El cuadro puede evolucionar rápidamente hacia el SCPH, donde la dificultad respiratoria se convierte en el síntoma predominante y compromete la vida del paciente. Sin una vacuna preventiva ni un antiviral específico efectivo, el tratamiento se limita al soporte de las funciones vitales mediante hospitalización intensiva. Los médicos deben actuar rápidamente ante los primeros síntomas para maximizar las chances de sobrevida.
Un brote que reabre el debate sobre vigilancia epidemiológica
El episodio en el crucero MV Hondius pone nuevamente en el foco la importancia de la vigilancia epidemiológica en espacios cerrados y con alta concentración de personas. Argentina cuenta con registro histórico de brotes de hantavirus, particularmente en zonas rurales y periurbanas donde existe mayor contacto con roedores. Sin embargo, la transmisión entre pasajeros en un crucero representa un escenario inusual que refuerza la necesidad de protocolos de detección temprana. Las autoridades sanitarias nacionales trabajan coordinadamente con organismos internacionales para investigar cómo se propagó el virus en este contexto. La OMS mantiene el seguimiento activo del caso para extraer lecciones sobre la transmisión persona a persona de esta cepa específica, información crucial para mejorar las respuestas futuras ante potenciales brotes.
La situación subraya que el hantavirus Andes sigue siendo una amenaza sanitaria latente en Argentina y la región. Aunque la mayoría de los casos se asocian con exposición ambiental a roedores, la capacidad demostrada de transmisión interpersonal exige vigilancia permanente, especialmente en espacios de convivencia cercana.





