La misión Artemis II de la NASA marcó un hito histórico en la exploración espacial al capturar las primeras fotografías en alta calidad de la cara oculta de la Luna durante su sobrevuelo del satélite natural. Entre las imágenes destaca una espectacular “puesta de Tierra” que evoca la legendaria fotografía “Earthrise” tomada en 1968 por el astronauta Bill Anders durante la misión Apolo 8. Los cuatro tripulantes de la nave Orión se convirtieron así en los primeros seres humanos en observar directamente esa región lunar en más de cinco décadas.
Un récord de distancia y proximidad sin precedentes
La cápsula Orión alcanzó una distancia máxima de 252.756 millas (aproximadamente 406.770 kilómetros) respecto de la Tierra, estableciendo un nuevo récord de alejamiento para cualquier misión tripulada en la historia. Esta marca superó la conseguida por la misión Apolo 13 hace más de medio siglo. En su fase de mayor proximidad al satélite natural, los astronautas se situaron a tan solo 4.070 millas de la superficie lunar, lo que permitió obtener detalles de precisión extraordinaria de la geografía del lado oscuro. La imagen principal, registrada a través de las ventanillas de la cápsula, muestra una Tierra de azul tenue con nubes brillantes ocultándose tras el horizonte lunar craterizado. En el primer plano se aprecia con nitidez el cráter Ohm, una formación compleja que exhibe bordes escalonados y picos centrales, originados por el impacto y la posterior solidificación del material lunar licuado durante su formación hace millones de años.
Cuarenta minutos de aislamiento total en el lado oscuro
Durante la noche del lunes, los cuatro viajeros espaciales rodearon el satélite y atravesaron la cara oculta de la Luna. En esa travesía quedaron completamente aislados durante 40 minutos, período en el cual no tuvieron comunicación con el centro de control debido a que la masa lunar bloqueaba toda señal con la red terrestre. Victor Glover, uno de los integrantes de la misión, describió esa región como “un muro totalmente negro” y agregó: “Es muy interesante para ver. Hay mucha oscuridad en la cabina ahora mismo”. Según las descripciones de los tripulantes, la cara oscura de la Luna es un terreno rugoso colmado de cráteres, carente de las grandes planicies de lava del lado visible. Los astronautas identificaron tonos marrones y verdes en las regiones altas, además de una zona con una formación particular que compararon con un “pastel”.
El éxito de Artemis II representa un paso fundamental en el programa de la NASA para establecer una presencia humana sostenida en la Luna y preparar futuras misiones a Marte. Las imágenes y datos recopilados durante este sobrevuelo serán analizados por científicos de todo el mundo durante los próximos meses.





