El ministro de Economía, Luis Caputo, abrió esta mañana el AmCham Summit 2026 —la cumbre anual de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina— con un mensaje dirigido a empresarios y inversores: la inflación atravesará un proceso de desinflación acelerada a partir de abril, sin que ello implique renunciar al crecimiento económico. “La inflación va a tener certificado de defunción”, afirmó el funcionario durante su participación en el encuentro realizado bajo el lema “Una Argentina federal en desarrollo”, que cierra con la participación del presidente Javier Milei.
El discurso de Caputo sobre la recuperación económica
Caputo sostuvo que el próximo período de dieciocho a veinte meses “probablemente sean los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas”, siempre que el Gobierno mantenga el rumbo actual de estabilidad macroeconómica. El ministro rechazó frontalmente la idea de que bajar la inflación implique sacrificar actividad económica, un dilema que economistas y analistas han debatido durante meses en Argentina. “No coincido para nada con ese trade off del que muchos hablan entre inflación y crecimiento. Definitivamente vamos a ver un proceso de desinflación con mayor crecimiento”, planteó.
Explicó que la inflación depende menos de factores de oferta que de la demanda de dinero, un fenómeno que caracteriza particularmente a la economía argentina. Señaló que durante 2025 se dolarizó el 50% de la base monetaria, lo que provocó una fuerte caída en la demanda de dinero con impactos directos en precios, riesgo país y nivel de actividad. “La inflación es un fenómeno monetario que puede ser consecuencia de un exceso de oferta, de una caída de la demanda o de una combinación de ambas. Muchas veces se pone el foco solo en la oferta, pero en países como la Argentina también pesa mucho la demanda de dinero”, explicó.
Los números que respaldan el optimismo oficial
El titular de la cartera económica destacó que la estabilización macroeconómica es la base para atraer inversiones y generar previsibilidad, factor que caracterizó como fundamental para que el sector privado tome decisiones de largo plazo. Caputo admitió que el crecimiento de 2025 fue inferior al esperado: la economía avanzó 4,4% cuando internamente se proyectaba entre 6,5% y 7%. También reconoció que el riesgo país volvió a 1.500 puntos y la inflación pasó de 1,5% a 3% durante el año anterior.
Sin embargo, afirmó que ya se observan signos de recuperación en la demanda de dinero, el indicador clave que sustenta sus proyecciones. “Lo positivo es que ya se empieza a ver una recuperación en la demanda de dinero. Creo que a partir de abril vamos a ver una desaceleración importante de la inflación”, sostuvo. Caputo evitó fijar una fecha precisa para que la inflación llegue a cero, pero vinculó la velocidad del proceso a factores como la recuperación de confianza y la evolución de las tasas de interés, que según dijo ya están bajando.
El contexto político y empresarial del evento
La participación de Caputo en el AmCham Summit representa una oportunidad estratégica para el Gobierno de transmitir confianza al sector empresarial estadounidense y a inversores internacionales. El ministro buscó reforzar la narrativa oficial sobre la salida del túnel inflacionario sin que ello signifique caída de actividad, un mensaje central para justificar las políticas de ajuste fiscal y restricción monetaria que define al modelo de gestión de Milei.
El evento cierra con la participación del presidente Milei, quien ofrecerá su propia exposición ante empresarios y directivos de empresas estadounidenses presentes en Argentina. La cumbre refleja el énfasis del Gobierno en consolidar vínculos con el mundo empresario y las inversiones extranjeras, pilares de la estrategia de crecimiento que la administración promueve para los próximos dieciocho meses.
La promesa de Caputo —desinflación con crecimiento simultáneo— será clave para evaluar la viabilidad de las proyecciones oficiales en los meses venideros. Si la demanda de dinero efectivamente se recupera a partir de abril como afirma el ministro, el cuadro macroeconómico podría transformarse significativamente. Pero si los pronósticos fallan nuevamente, como ocurrió con las proyecciones de crecimiento para 2025, la credibilidad del Gobierno enfrentará nuevos cuestionamientos.





