lunes, abril 20, 2026
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Castrilli estalló por el penal no cobrado en el Superclásico

El exárbitro Javier Castrilli no se guardó nada. Con su habitual severidad, explotó contra la decisión de Darío Herrera y el VAR de no sancionar lo que considera un claro penal en el Superclásico entre River y Boca, jugado en el Monumental por la fecha 17 del Apertura 2026. El Sheriff fue categórico en sus redes sociales: “Hubo un claro desplazamiento con el brazo… ¡¡¡PENAL!!!”. La jugada en cuestión ocurrió sobre el final del partido, cuando Lautaro Blanco empujó a Lucas Martínez Quarta en el área de Boca, acción que ni Herrera ni Héctor Paletta desde la tecnología consideraron punible, aunque los futbolistas de River protestaron efusivamente alrededor del árbitro.

La jugada que dividió al fútbol argentino

En un partido chato con pocas acciones violentas, la decisión arbitral sobre el empujón de Blanco a Martínez Quarta se convirtió en el punto de quiebre. Los jugadores de la Banda rodearon a Herrera pidiendo desesperadamente la pena máxima, pero el árbitro neuquino se mantuvo impertérrito ante los reclamos. Mientras tanto, Boca se llevaba la victoria por 1 a 0 gracias al gol de Merentiel, que había convertido después de que el VAR interviniese para sancionar otro penal —esta vez sí cobrado— por una mano de Lautaro Rivero. La contraposición entre ambas decisiones arbitrales fue lo que más molestó en los círculos futbolísticos: un penal muy claro se sancionó, mientras que otro desapareció del criterio del árbitro.

Castrilli profundizó su análisis en X con argumentos técnicos irrefutables. “Ya es una constante en el fútbol argentino la falta de seguridad jurídica dentro del juego. Reina la imprevisibilidad. Jamás se sabe si cualquier falta tendrá la sanción correspondiente”, escribió el legendario árbitro. Agregó además una aclaración normativa fundamental: “Un empujón no requiere que sea realizado con fuerza tal que haga caer al adversario, sino que resulte suficiente para desestabilizarlo. Blanco sorprende a un Martínez Quarta con ambos pies apoyados en la misma línea, notándose claramente el impacto en los movimientos”.

La polémica que envuelve al derbi porteño

La omisión arbitral trajo consigo las habituales sospechas que rodean al Superclásico, ese enfrentamiento que año tras año genera controversias. River perdió 1 a 0, pero la derrota quedó manchada por la duda. Los dirigentes millonarios seguramente elevarán reclamos formales ante la AFA, aunque en el fútbol argentino estas iniciativas raramente generan cambios. Boca se quedó con los tres puntos y avanzó en su lucha por el título, pero el clima de desconfianza que dejó Herrera y su equipo de VAR ensombreció la victoria. Castrilli, con su trayectoria impecable como árbitro internacional, representa la voz de quienes creían en estándares claros y consistentes. Su explosión pública es sintomática: ni siquiera los especialistas pueden creer en la imprevisibilidad del arbitraje doméstico.

La jugada de Blanco quedará en la memoria colectiva como una de esas decisiones que define torneos y alimenta la frustración de los hinchas. Mientras River lamenta lo que pudo haber sido, Castrilli sigue recordándole al fútbol argentino que la justicia en la cancha no es un lujo: es una obligación básica.

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