El mercado inmobiliario de la Ciudad de Buenos Aires presenta en mayo de 2024 un escenario de normalización tras el shock de la derogación de la ley anterior. Los informes de las cámaras del sector y de portales especializados revelan que la oferta de departamentos para vivienda permanente ha experimentado un crecimiento explosivo del 150% interanual, terminando con la escasez crítica que obligó a miles de inquilinos a alejarse de la capital en años previos.
Esta mayor disponibilidad de unidades ha generado una competencia real entre propietarios, permitiendo que los precios iniciales de los contratos se estabilicen e incluso comiencen a bajar en términos reales si se los compara con la inflación acumulada del primer cuatrimestre. La mayoría de los nuevos acuerdos se pactan bajo modalidades de ajuste trimestral o cuatrimestral basados en el ICL o IPC, brindando una previsibilidad que antes era inexistente para ambas partes del contrato.
El Gobierno porteño destaca que el libre pacto entre partes ha devuelto la confianza a los inversores, reactivando también el mercado de compra-venta de unidades pequeñas para renta residencial. Barrios como Palermo, Belgrano y Caballito lideran el ranking de mayor rotación y oferta, mientras que en el sur de la Ciudad se observa un fenómeno de mudanzas de jóvenes profesionales que buscan mejores precios de Standard urbano.
El acceso a seguros de caución y la mayor flexibilidad en los requisitos de ingreso han facilitado el acceso a la vivienda para los inquilinos que no cuentan con garantía propietaria en la Ciudad. En mayo de 2024, Buenos Aires reafirma su rol como una metrópoli resiliente, donde la desregulación del mercado ha permitido sanar un sector que estaba virtualmente paralizado por normativas ineficientes del pasado.
El desafío para el próximo año será mantener esta dinámica de oferta creciente mientras los salarios recuperan capacidad de pago, buscando un equilibrio habitacional sustentable que permita a los porteños vivir cerca de sus centros de estudio y trabajo en un entorno de previsibilidad económica duradera.