La Confederación General del Trabajo (CGT) confirmó su estrategia de lucha contra el gobierno de Javier Milei para octubre sin recurrir a un nuevo paro general. En cambio, la central obrera convocó a dos movilizaciones masivas: una el jueves 8 de octubre y otra el 15, sumándose a la Marcha Federal Universitaria. La decisión se tomó en la sede central de la Uocra en la Ciudad de Buenos Aires, donde se reunió la “mesa chica ampliada” con más de 30 gremios y los principales referentes sindicales del país.
Dos fechas clave para presionar al Gobierno
La primera movilización está programada para el 8 de octubre con concentración en Diagonal Sur, frente al ex Ministerio de Industria, a partir de las 15.30. La consigna será “Las Malvinas son Argentinas y la industria nacional también”, reflejando la preocupación sindical por el sector productivo nacional en crisis. La segunda marcha, prevista para el 15 de octubre, será la Quinta Marcha Federal Universitaria, donde la CGT acompañará los reclamos del movimiento estudiantil contra las políticas del Gobierno.
En la reunión participaron los miembros del triunvirato de la CGT —Cristian Jerónimo, Jorge Sola y Octavio Argüello—, junto a referentes históricos como Héctor Daer, Gerardo Martínez, Hugo Moyano, Omar Plaini y Julio Piumato. Desde sus redes sociales, la central obrera expresó: “Frente a un modelo que debilita el aparato productivo y pone en riesgo pilares fundamentales para el desarrollo del país, respondemos con unidad, organización y lucha”.
Foco en sectores productivos en crisis
El secretario general de UPCN y dirigente de la CGT, Andrés Rodríguez, enfatizó la importancia de las actividades productivas como eje de la protesta. “La CGT aprobó otro capítulo más de la acción que despliega en su plan de lucha. El día 8 nos vamos a movilizar masivamente para reclamar que se dé mucha atención a las actividades productivas, fundamentalmente la industria, la construcción y el comercio, que son las que emplean más mano de obra y hoy están sumergidas en un quiebre casi total”, indicó Rodríguez.
Esta decisión de rechazar un nuevo paro general representa un cambio en la estrategia sindical luego de los paros realizados en agosto y septiembre contra el ajuste fiscal del gobierno de Milei. La CGT busca mantener presión política mediante movilizaciones de calle, consideradas más efectivas en términos de visibilidad mediática y participación, que un paro que paralizaría las actividades económicas del país.
Las marchas de octubre se enmarcan en un contexto de tensión permanente entre el movimiento sindical y la administración libertaria, con debates sobre política laboral, jubilaciones y políticas sociales que dominarán la agenda pública en las próximas semanas.





