El papa León XIV rindió homenaje este lunes a su predecesor, el argentino Jorge Bergoglio, al cumplirse el primer aniversario de su fallecimiento. Durante el rezo del Regina Coeli en la plaza de San Pedro, el actual líder de la Iglesia Católica destacó el “testimonio de fe y de amor” que dejó Francisco, quien murió el Lunes de Pascua de 2025 tras una prolongada hospitalización por neumonía bilateral.
El emotivo recuerdo desde el palacio Apostólico
Desde la ventana del palacio Apostólico, León XIV se dirigió a los miles de fieles congregados en la emblemática plaza vaticana antes de la tradicional oración pascual. El pontífice eligió palabras cargadas de afecto para evocar la figura del papa argentino, cuya partida conmovió al mundo entero hace exactamente un año.
“Con particular afecto, a la luz del Resucitado, recordamos hoy al papa Francisco, que precisamente el Lunes de Pascua del año pasado entregó su vida al Señor”, expresó León XIV ante la multitud. El sumo pontífice subrayó que el legado de Bergoglio permanece vivo en la memoria de la institución y de millones de católicos en todo el planeta, especialmente en su Argentina natal, donde su figura trasciende lo religioso para convertirse en un símbolo de cercanía y compromiso social.
La coincidencia de fechas litúrgicas otorgó al homenaje un carácter particularmente significativo. Francisco falleció el 21 de abril de 2025, jornada que correspondía al Lunes de Pascua, y ahora, un año después, la Iglesia volvió a conmemorar esa fecha en el mismo contexto de celebración pascual.
Los últimos días del papa argentino
El papa Francisco murió a los 88 años en su residencia de la Casa Santa Marta, apenas horas después de su última aparición pública. Desde el balcón de la basílica de San Pedro, había impartido la bendición Urbi et Orbi en lo que sería su despedida definitiva de los fieles que lo acompañaron durante más de una década de pontificado.
Sus últimas semanas estuvieron marcadas por un delicado cuadro de salud. Bergoglio había permanecido 38 días hospitalizado a causa de una neumonía bilateral que comprometió severamente su capacidad respiratoria. Esta condición limitó drásticamente su participación en los ritos de la Semana Santa de 2025, una celebración que tradicionalmente demanda gran esfuerzo físico del pontífice.
Para la Argentina, la muerte de Francisco representó la pérdida de una figura que había puesto al país en el centro de la escena mundial. Su pontificado, iniciado en marzo de 2013, se caracterizó por un estilo directo, una preocupación constante por los más vulnerables y gestos que rompieron con la solemnidad tradicional del Vaticano.
El homenaje de León XIV reafirma la continuidad del legado de Francisco en la Iglesia contemporánea. A un año de su partida, su impronta sigue presente tanto en las políticas vaticanas como en el afecto de millones de fieles que encontraron en el papa argentino una voz cercana y esperanzadora.





