Donald Gibb, el gigante que metió miedo con su icónico grito de “¡Nerds!” en la pantalla grande, murió a los 71 años. La familia confirmó la noticia el pasado 12 de mayo. El actor estadounidense dejó una huella imborrable en Hollywood con personajes violentos pero adorables que marcaron a toda una generación, especialmente durante los ochenta. Su legado trasciende fronteras y generaciones de cinéfilos que crecieron viendo sus películas de acción y comedias memorables.
De las canchas al cine: la transformación de un gigante
Donald Gibb nació el 4 de agosto de 1954 en Nueva York, pero se crió en California. Su físico imposible no fue casualidad: primero obtuvo una beca de baloncesto en la Universidad de Nuevo México, luego se trasladó a la Universidad de San Diego donde jugó fútbol americano. Incluso llegó a los San Diego Chargers, pero el deporte no le alcanzaba. Se pasó a la actuación y encontró su verdadero lugar en el mundo. Con casi dos metros de altura y una presencia que ocupaba la pantalla completa, Gibb se convirtió en el villano perfecto para Hollywood: intimidante pero con un toque cómico que lo volvía adorable. La familia destacó en su comunicado que “amaba al Señor, a su familia, sus amigos y a sus admiradores con todo su corazón”. Cualquiera que lo conoció asegura que el “Ogro” en la vida real era un pan de Dios, completamente opuesto a los personajes brutales que interpretaba en pantalla.
De matón a leyenda: su carrera en la pantalla
Su papel más famoso llegó en 1984 con “La venganza de los nerds”. Ahí metió a Frederick Aloysius “Ogro” Palowaski, ese matón de la fraternidad Alpha Beta que aterrorizaba a los cerebritos con su grito de guerra. La escena quedó grabada en la memoria de cualquiera que creció en los ochenta. Volvió a ponerse la camiseta del personaje en la segunda parte (1987) y en la cuarta entrega televisiva (1994). Pero Gibb fue mucho más que el matón de los nerds. En “Contacto sangriento” (1988), interpretó a Ray Jackson, un luchador rudo que enfrentaba a Jean-Claude Van Damme. Participó en clásicos como “Conan el Bárbaro” (1982), “Jocks” (1986) y “Hancock” (2008) con Will Smith. En televisión, dejó su marca en series icónicas: “Magnum, P.I.” (1982), “MacGyver” (1991), “Cheers” (1992), “Los Expedientes Secretos X” (1993) y “Seinfeld” (1995). Durante seis temporadas fue Leslie “Dr. Death” Krunchner en “1st & Ten” de HBO, consolidándose como uno de los actores más reconocibles de la era dorada del cine de acción.
El año pasado, Gibb anunció planes para una nueva película de la saga que llevaría a los personajes a México. Prometió que saldría a finales de 2025 y sería mejor que las últimas entregas. Ese proyecto nunca se concretó. Su partida cierra un capítulo importante del cine de los ochenta, dejando a generaciones de fanáticos recordando su característico grito y su capacidad de ser feroz y querible simultáneamente. Donald Gibb se va, pero sus películas seguirán generando sonrisas cada vez que alguien grite “¡Nerds!”.





