La madrugada del domingo se transformó en una pesadilla para miles de habitantes de Olavarría. Un violento temporal descargó sobre la ciudad bonaerense provocando una situación crítica que aún perdura.
Las precipitaciones torrenciales convirtieron las arterias principales en verdaderos ríos. El agua ingresó a decenas de viviendas, obligando a las familias a refugiarse en los techos mientras esperaban ayuda.
Los barrios más afectados registraron niveles de agua que superaron el metro de altura en algunos sectores. Los residentes perdieron electrodomésticos, muebles y objetos personales de valor incalculable.
El sistema de desagües pluviales colapsó ante la magnitud de las lluvias. Las autoridades municipales activaron los protocolos de emergencia, aunque la respuesta resultó insuficiente para la escala del desastre.
Defensa Civil trabajó durante toda la jornada en operativos de evacuación y asistencia. Los bomberos voluntarios realizaron más de cincuenta intervenciones para rescatar a personas atrapadas en sus domicilios.
Los comercios del centro también sufrieron pérdidas considerables. El agua arrastró mercadería y dañó instalaciones eléctricas, generando problemas que se extenderán por semanas.
La Municipalidad habilitó centros de evacuados temporarios para quienes perdieron sus hogares. También distribuyó kits de limpieza y alimentos entre los damnificados más graves.
Meteorología había emitido alertas previas, pero la intensidad superó las previsiones. Los registros pluviométricos marcaron valores récord para la época del año en la región.
La comunidad olavarriense se organizó espontáneamente para colaborar con los afectados. Redes sociales y grupos vecinales coordinaron donaciones de ropa, medicamentos y elementos de primera necesidad.

