La Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso convocó ayer a un paro nacional por tiempo indeterminado en todas las plantas del sector en repudio a la intervención judicial de la Unión Obrera Metalúrgica. La medida de fuerza paraliza completamente la molienda de soja y detiene los despachos desde las principales terminales portuarias del país, cortando el principal flujo de liquidación de dólares del sector agroindustrial. El conflicto escaló tras el fallo de la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, que anuló los comicios internos de la UOM y desplazó a la conducción de Abel Furlán.
Una huelga que golpea las arcas del Banco Central
Al detenerse la carga de buques y la comercialización de subproductos como harina y aceite, se corta de raíz el ingreso de divisas que el país necesita para fortalecer sus reservas. Los trabajadores aceiteros consideran la decisión judicial contra la UOM como un ataque directo contra la autonomía gremial y la clase trabajadora, motivo por el cual decidieron implementar la huelga general como respuesta inmediata. El freno en la molienda no solo afecta los compromisos asumidos con compradores internacionales, sino que altera toda la cadena logística: desde el transporte terrestre hasta el almacenamiento de granos en los acopios. Fuentes del sector agroexportador expresaron su profunda preocupación ante la extensión indefinida de la medida en plena campaña comercial, advirtiendo que los daños económicos se multiplicarán exponencialmente con cada día de paralización. El escenario de parálisis genera incertidumbre en los mercados financieros locales, mientras distintos sectores de la CGT y las CTA evalúan los pasos a seguir ante la convocatoria de uno de los gremios con mayor poder de presión de la economía argentina.
Alto acatamiento y convocatoria al movimiento obrero
Desde la conducción de la federación aceitera señalaron que la huelga se mantendrá con un alto acatamiento y convocaron al resto del movimiento obrero a sumarse al plan de lucha nacional. Esta apelación refleja la gravedad que el gremio le asigna al conflicto y su intención de transformar la medida en un enfrentamiento más amplio contra lo que consideran una persecución judicial. La paralización impacta directamente en la economía portuaria bonaerense, donde se concentra la mayor parte de la actividad de exportación agroindustrial del país. Con buques detenidos y operaciones suspendidas, la zona portuaria de Buenos Aires y el conurbano enfrentan una parálisis económica significativa. El conflicto entre el gremio aceitero y el gobierno judicial toca un nervio sensible: la autonomía de los sindicatos y el derecho de los trabajadores a elegir sus propias conducciones. La Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso mantiene su postura firmemente y no ha mostrado signos de retroceso respecto a la medida indefinida.
La situación representa un desafío complejo para la gestión económica nacional en momentos en que el Banco Central requiere una entrada sostenida de dólares. El paro aceitero, sin fecha de finalización establecida, pone en tensión la relación entre el poder judicial, el movimiento sindical y la economía real. Los próximos días serán cruciales para definir si la medida se flexibiliza o si escala hacia una confrontación más amplia con otros sectores del movimiento obrero.





