Perú vive horas de máxima incertidumbre electoral. Con el 98,25% de las actas contabilizadas, Keiko Fujimori se mantiene al frente del balotaje presidencial con 9.036.046 votos válidos, pero su ventaja sobre Roberto Sánchez es mínima: apenas 1.303 sufragios. El candidato de Juntos por el Perú alcanza 9.034.743 votos. La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) aún debe contabilizar el 1,86% restante de actas, incluidas las del extranjero, lo que mantiene abierta la posibilidad de un vuelco sorpresivo en los próximos días.
Una contienda apretadísima impulsada por votos externos
La candidata de derecha se ha visto impulsada por sufragios provenientes de Estados Unidos y Japón, territorios donde obtuvo buenos márgenes. Fujimori, de 51 años, ha expresado su “optimismo y prudencia” ante los números, aunque reconoce que el escrutinio debe completarse. “Vamos a esperar las cifras oficiales, pero sin duda, cuando aumenta el conteo, sobre todo de las actas que están viniendo del extranjero, nos da mucho aliento”, señaló la candidata. Por su parte, Sánchez, de 57 años, ha denunciado la existencia de “maniobras y voluntades por torcer la democracia”, apuntando contra ciertos sectores de la prensa que lo critican. La segunda vuelta enfrentó a la hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) contra Sánchez, heredero político del exmandatario Pedro Castillo, quien se encuentra preso tras su frustrado autogolpe de Estado en 2022.
El conteo podría extenderse hasta fin de mes
La autoridad electoral peruana informó que el cómputo final “podría demorarse entre dos semanas o hasta fin de mes”, dependiendo de observaciones a las actas. Además, deberán revisarse actas impugnadas que contienen aproximadamente 480.000 votos, un proceso que puede tomar días adicionales. Este escenario no es inédito en Perú: en el balotaje de 2021, el resultado final entre el ganador Pedro Castillo (50,12%) y Fujimori (49,87%) se conoció recién seis semanas después de la votación. La Misión de Observación Electoral de la Unión Europea evaluó que la segunda vuelta se desarrolló de manera “tranquila y ordenada”, aunque reconoció el contexto de una campaña altamente polarizada. Esta es la cuarta postulación presidencial de Fujimori, mientras que para Sánchez representa su primer intento por la presidencia. El ganador asumirá el 28 de julio en reemplazo del presidente interino José María Aramburú.
La definición del próximo presidente peruano permanece en suspenso. Aunque Fujimori lidera actualmente, la mínima diferencia y el volumen de actas pendientes —incluyendo las del extranjero— mantienen abiertos todos los escenarios. Los próximos días serán críticos para la democracia peruana, en un contexto regional donde los resultados electorales enfrentan creciente escrutinio y desconfianza política.





