Durante el mes de mayo de 2024, un grave accidente aéreo sacudió a la zona norte del conurbano bonaerense tras la caída de una aeronave privada en cercanías del Aeropuerto de San Fernando. El avión, que realizaba un vuelo de instrucción, sufrió una falla técnica poco después del despegue, impactando sobre una zona de viviendas y provocando el fallecimiento de sus tripulantes y daños materiales significativos en superficie.
Los equipos de bomberos voluntarios y defensa civil de San Fernando actuaron con celeridad para contener el incendio y asistir a los vecinos afectados, evitando que la tragedia fuera mayor dada la densidad poblacional del barrio. La Junta de Seguridad en el Transporte inició de inmediato la investigación para determinar las causas del siniestro, analizando las grabaciones de la torre de control y el mantenimiento de la aeronave.
El hecho reabrió el debate sobre la seguridad de las operaciones aéreas en aeropuertos integrados a la trama urbana y la necesidad de controles más rigurosos sobre las escuelas de vuelo y aviones particulares. Las autoridades judiciales han tomado declaraciones a testigos presenciales y especialistas en aviación para reconstruir los minutos previos a la pérdida de control del aparato en medio de un clima despejado.
La solidaridad de la comunidad de San Fernando se hizo presente a través de campañas de ayuda para las familias que sufrieron daños en sus viviendas por el impacto. En mayo de 2024, la seguridad aeroportuaria se convirtió en el tema central de la agenda de infraestructura bonaerense, exigiendo una revisión integral de los protocolos de emergencia para zonas críticas del Gran Buenos Aires.
Tras el retiro de los restos de la aeronave, los vecinos realizaron homenajes espontáneos en el lugar del accidente, recordando a las víctimas y pidiendo medidas de fondo que garanticen la tranquilidad de quienes viven en las rutas de aproximación aérea de uno de los aeropuertos con mayor movimiento del país.
