El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estableció este miércoles las condiciones para un eventual acuerdo con Irán tras el inicio de la tregua de dos semanas en el conflicto de Medio Oriente. El mandatario norteamericano fue categórico: no habrá enriquecimiento de uranio en territorio persa, aunque a cambio prometió una reducción de las sanciones que asfixian la economía iraní desde hace años.
Las exigencias de Washington y el pacto que evitó la escalada
A través de su red social Truth Social, Trump detalló los términos que busca imponer en la mesa de negociación. “No habrá enriquecimiento de uranio y Estados Unidos, en colaboración con Irán, desenterrará y eliminará todos los restos nucleares enterrados a gran profundidad”, sostuvo el presidente norteamericano. La declaración marca el tono duro que caracteriza su política exterior hacia Teherán.
El acuerdo de alto el fuego, alcanzado en la noche del martes con la mediación de Pakistán, involucra a Irán, Estados Unidos e Israel. El pacto logró desactivar la amenaza de Trump de ejecutar bombardeos que, según sus propias palabras, habrían aniquilado “una civilización entera”. Como gesto de distensión, las fuerzas iraníes desbloquearon el estratégico estrecho de Ormuz, paso obligado para la quinta parte del petróleo mundial.
La contrapropuesta iraní con diez puntos sobre la mesa
El gobierno de Teherán no se quedó pasivo y presentó un documento con diez exigencias para negociar el fin definitivo del conflicto. La propuesta retoma reclamos históricos del régimen persa que anteceden a la ofensiva militar lanzada hace cuarenta días por el Pentágono junto a Israel.
Entre los puntos centrales figuran el cese de ataques contra Irán y sus aliados regionales, el retiro de tropas estadounidenses de la zona, el control temporal del tránsito por el estrecho de Ormuz y la eliminación completa de las sanciones internacionales. Además, Teherán reclama compensaciones económicas por los daños sufridos y, en directa contradicción con lo exigido por Trump, el reconocimiento de su derecho a enriquecer uranio.
La tregua de dos semanas abre un compás de espera en una región que estuvo al borde de una escalada bélica sin precedentes. Los mercados energéticos globales observan con atención cada movimiento, conscientes de que el petróleo que atraviesa Ormuz impacta directamente en los precios internacionales que también afectan a la Argentina.





