La Diócesis de Quilmes confirmó que el proceso de canonización de monseñor Jorge Novak, primer obispo de esa jurisdicción bonaerense, fue interrumpido por decisión del Vaticano. El Dicasterio para la Causa de los Santos, encabezado por el cardenal Marcelo Semeraro, revocó el nihil obstat que habilitaba la continuidad de la causa, aunque aclaró que la medida no representa un juicio sobre las virtudes del religioso fallecido.
Las razones detrás de la decisión vaticana
Según el comunicado difundido conjuntamente por el Obispado de Quilmes y la Sociedad del Verbo Divino, congregación misionera a la que pertenecía Novak, la resolución llegó tras el análisis de documentación enviada a Roma. Los escritos señalaban una posible omisión en un procedimiento canónico que el obispo debería haber llevado adelante frente a la conducta de un sacerdote de su diócesis.
El prefecto Semeraro fue explícito al comunicar que la suspensión del proceso no implica “ningún juicio moral sobre la vida, virtudes y acción pastoral” de quien fuera una figura central de la Iglesia quilmeña durante décadas. Sin embargo, la revocación del nihil obstat —permiso que autoriza a avanzar en la investigación de una causa— deja formalmente paralizado el camino hacia una eventual beatificación.
El proceso había comenzado el 11 de diciembre de 2017, impulsado por la diócesis y la congregación del Verbo Divino. Pese al freno, Novak conserva su título de “Siervo de Dios”, primera etapa dentro del extenso recorrido que la Iglesia Católica establece para reconocer la santidad de una persona.
El legado de un obispo comprometido con los más vulnerables
Jorge Novak dejó una huella profunda en el sur del conurbano bonaerense. Durante su ministerio episcopal, construyó una imagen de cercanía con los sectores más postergados y fue reconocido por su labor pastoral en una región marcada por las carencias sociales. Su figura trascendió los límites de la comunidad católica y se convirtió en referencia para múltiples organizaciones que trabajan en los barrios más humildes de Quilmes y alrededores.
En el mensaje institucional, tanto la diócesis como la Sociedad del Verbo Divino expresaron su “dolor” por la decisión romana. No obstante, manifestaron su confianza en que el obispo “goce de la vida eterna”, más allá de que no llegue a ser proclamado oficialmente beato o santo por la institución eclesiástica.
La interrupción del proceso no cierra definitivamente la causa, pero la deja en un estado de suspensión indefinida. Para retomarla, sería necesario que nuevas circunstancias o documentación permitan revisar la resolución del Dicasterio, algo que por el momento no está previsto en la agenda de la diócesis quilmeña.





