El Cilindro de Avellaneda vivió un episodio cargado de sentimientos encontrados durante el clásico entre Racing y River por el Torneo Apertura 2026. Mientras Eduardo Coudet, actual técnico del Millonario, recibió una ovación de los hinchas de la Academia en su regreso como visitante, otros futbolistas que vistieron ambas camisetas fueron recibidos con insultos y silbidos. Juanfer Quintero también fue aplaudido, pero Maxi Salas y Marcos Acuña cosecharon el rechazo de la tribuna local, quienes los catalogaron de “traidores” por sus cambios de bando.
El reconocimiento al Chacho Coudet en casa
Eduardo Coudet regresó al Cilindro en calidad de entrenador de River, y Racing le brindó un recibimiento especial que trascendió el fútbol. El reconocimiento reflejaba la huella que dejó el técnico durante su paso por la Academia entre 2018 y 2020, un período que marcó la historia reciente del club de Avellaneda. En esos dos años, Coudet dirigió 77 partidos con un registro notable: 37 triunfos, 22 empates y apenas 14 derrotas. Pero más allá de los números, el Chacho consiguió dos títulos que lo inmortalizaron en la memoria de los hinchas racinguistas: la Superliga 2018-19 y el Trofeo de Campeones 2019. Después de su etapa en Racing, Coudet continuó su carrera como técnico en Inter de Porto Alegre en 2020, acumulando experiencia en el fútbol internacional antes de llegar a River. Su regreso al Cilindro, aunque fuera como rival, generó respeto y admiración entre la hinchada local, que reconoció su trayectoria y su aporte al club. Aníbal Moreno, quien también pasó por Racing entre 2021 y 2024, fue otro de los futbolistas que recibió aplausos al llegar al terreno de juego con la camiseta millonaria, aunque con menor intensidad que el reconocimiento brindado al Chacho.
Silbidos para los “traidores”
La historia fue completamente distinta para Maxi Salas y Marcos Acuña. Desde la previa del encuentro, el Cilindro se convirtió en un escenario hostil para ambos futbolistas. Los hinchas de Racing sonaron la canción “Traicionera” en los parlantes mientras los jugadores visitantes ingresaban al campo para el calentamiento. Durante el ingreso de los equipos, la tribuna local entonó la canción “El que no salta, es un traidor”, con insultos específicos para los dos jugadores que alguna vez vistieron la camiseta de la Academia. La bronca de la hinchada con Acuña tiene una explicación particular: después de su regreso de Europa, el lateral izquierdo decidió sumarse a las filas de River en lugar de volver a Racing, a pesar de que el propio futbolista aclaró en su momento que la Academia nunca realizó gestiones serias para su regreso. Por su parte, Maxi Salas, quien comenzó el partido desde el banco de suplentes, también fue blanco de los silbidos y rechazos. La diferencia en los recibimientos evidenció cómo los hinchas de Racing distinguen entre aquellos que dejaron un legado positivo en el club y los que, desde la perspectiva de la tribuna, optaron por otras opciones al momento de decidir su futuro futbolístico.
El clásico entre Racing y River, más allá de lo deportivo, volvió a demostrar cómo la historia de los jugadores en cada institución marca la temperatura emocional del Cilindro. El homenaje a Coudet y la reacción contra Salas y Acuña reflejaron los sentimientos encontrados de una hinchada que, aunque comparte rivalidad, también sabe reconocer contribuciones al club y castigar lo que percibe como deslealtad.





