Nahuel Gallo, el gendarme argentino que recuperó su libertad tras permanecer detenido más de 448 días en Venezuela, encabezó este domingo una corrida simbólica en Buenos Aires para visibilizar la situación de extranjeros que aún permanecen prisioneros en el país caribeño. La actividad funcionó como plataforma de denuncia ante la comunidad internacional sobre las condiciones de detención y la falta de garantías legales en centros de reclusión venezolanos. Gallo insistió en que su caso no es aislado y exhortó a mantener activa la presión internacional para lograr la liberación de quienes siguen bajo custodia por motivos políticos.
Un cautiverio de más de un año en Caracas
Gallo fue arrestado en diciembre de 2024 al ingresar a Venezuela. Su detención se extendió durante 448 días, un período marcado por tensiones diplomáticas entre el gobierno argentino y el régimen de Caracas, además de reiteradas denuncias internacionales por violaciones a los derechos humanos. Durante su cautiverio, el gendarme atravesó condiciones que lo llevaron a iniciar una huelga de hambre como acción de protesta para exigir su liberación. Finalmente, en marzo de 2026, recuperó su libertad y logró regresar a Argentina. Sin embargo, desde su regreso, Gallo ha mantenido el compromiso de no abandonar el caso y ha decidido impulsar acciones públicas para evitar que la situación pierda relevancia en la agenda internacional y las organizaciones de derechos humanos.
Una voz que reclama por otros detenidos
Durante su intervención en Buenos Aires, Gallo remarcó que aún quedan cientos de presos políticos en Venezuela, tanto extranjeros como nacionales, a pesar de las excarcelaciones parciales registradas durante los últimos meses según reportes de organismos de derechos humanos internacionales. El gendarme enfatizó la importancia de mantener la presión externa como herramienta fundamental para modificar la realidad de quienes permanecen en centros de reclusión caribeños sin procesos judicales claros ni garantías legales. Su testimonio busca servir como recordatorio de que, aunque él logró regresar a Argentina, la problemática persiste para muchos otros ciudadanos que siguen tras las rejas por razones políticas. La maratón simbólica en la capital argentina representó un acto de solidaridad con víctimas del sistema carcelario venezolano y una advertencia sobre los riesgos que enfrentan ciudadanos extranjeros en ese territorio.
El caso de Nahuel Gallo se suma a otros testimonios de argentinos que han padecido detenciones prolongadas en Venezuela, como el de Gustavo Rivara, quien también denunció haber vivido un calvario en las cárceles caribeñas. Estas historias mantienen viva la preocupación diplomática entre Buenos Aires y Caracas, reforzando el llamado permanente de la sociedad civil y organismos internacionales para garantizar el respeto a los derechos humanos en el país gobernado por Nicolás Maduro.





