El fútbol argentino vivió uno de sus clásicos más tradicionales en abril de 2025: San Lorenzo de Almagro recibió a Boca Juniors en el Nuevo Gasómetro. Con el estadio colmado por la parcialidad local, el encuentro fue una muestra de la intensidad y el folclore que solo nuestra liga puede ofrecer, con dos equipos que luchan por el liderazgo de la Copa de la Liga.
El trámite del partido fue sumamente parejo, con un despliegue físico extenuante por parte de ambos planteles. San Lorenzo intentó hacer valer su localía con una presión alta en los primeros minutos, mientras que Boca buscó el control del juego a través de sus mediocampistas de buen pie y la peligrosidad de sus delanteros de jerarquía.
El arbitraje y el VAR tuvieron una tarde con mucho trabajo debido a jugadas polémicas de área que mantuvieron el suspenso hasta los minutos finales del descuento. Las figuras destacadas fueron los arqueros, quienes con atajadas providenciales evitaron que el marcador fuera más abultado, repartiendo puntos en un clásico que se jugó como una verdadera final.
Para los directores técnicos, este partido sirvió como una prueba de fuego de cara al inicio de la fase de grupos de las copas continentales, donde ambos clubes tienen la obligación de ser protagonistas. La rivalidad histórica entre el Ciclón y el Xeneize sumó un nuevo capítulo cargado de emoción, dejando la tabla de posiciones al rojo vivo antes de la definición de los playoffs.