El Congreso de la Nación vivió un enero atípico con sesiones maratónicas para tratar la Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos. El oficialismo buscó acuerdos con los bloques dialoguistas para avanzar en la privatización de empresas públicas y la reforma del Estado.
Las protestas en las afueras del parlamento marcaron el clima social, con fuertes operativos de seguridad coordinados por fuerzas federales. Los gobernadores negociaron puntos clave referidos a la coparticipación y las retenciones agroindustriales.
El debate legislativo puso en evidencia la fragmentación del poder político y la resistencia de ciertos sectores a las reformas laborales propuestas. La estrategia del Gobierno fue mantener la presión pública sobre los legisladores para agilizar la aprobación del paquete de leyes.
Expertos constitucionalistas analizaron la validez de los artículos referidos a las facultades delegadas del Presidente. El resultado de este debate definirá el margen de maniobra de la gestión de Milei para el resto del año parlamentario.
Diciembre y enero se unieron en una sola agenda política que desplazó los temas tradicionales de la temporada estival hacia el centro del poder legislativo.


