Darío Benedetto regresará a La Bombonera este miércoles para enfrentar a Barcelona de Ecuador por la segunda fecha de la Copa Libertadores, casi dos años después de su polémica salida del club en julio de 2024. El delantero, quien actualmente viste los colores del equipo ecuatoriano, se mostró emocionado ante la posibilidad de pisar nuevamente el estadio donde tuvo sus mejores momentos en el fútbol argentino, aunque reconoció las complejidades emocionales que implica este encuentro para cualquier profesional.
El regreso del Pipa: entre la nostalgia y el profesionalismo
Benedetto concedió declaraciones al portal ecuatoriano Primicias donde expresó su entusiasmo por volver a La Bombonera. “Es una linda oportunidad de volver a la cancha donde fui feliz, donde dejé muchas cosas y la verdad que lo voy a aprovechar al máximo”, señaló el goleador, quien hace poco más de un mes cortó una sequía de más de dos años sin marcar goles, lo que ocurrió el 21 de febrero pasado.
Cuando le preguntaron si gritaría un gol en caso de convertir ante Boca, Benedetto fue claro y categórico en su respuesta, dejando entrever sus sentimientos divididos. “No, obviamente que no. Soy hincha de Boca, enfermo de Boca y lo voy a seguir siendo el resto de mi vida. Estoy defendiendo la camiseta de Barcelona y lo voy a hacer a muerte, soy profesional, es mi trabajo, pero obviamente le tengo mucho respeto”, expresó el delantero con convicción.
Este regreso reviste especial importancia para Benedetto, quien durante su segundo ciclo en el Xeneize experimentó un desempeño bastante flojo. Su estadía quedó marcada por episodios de bajo rendimiento, incluyendo dos penales errados en la serie ante Corinthians por la Copa Libertadores 2022, y aquella controversial secuencia de “noches alegres, mañanas tristes” que lo dejó expuesto públicamente durante su permanencia en la institución.
La última vez que pisó La Bombonera: una mezcla de sentimientos
El antecedente más reciente de Benedetto en La Bombonera no fue para nada alentador. En octubre de 2025, cuando regresó con la camiseta de Newell’s, recibió una mezcla incómoda de silbidos y aplausos de los hinchas boquenses, que evidenciaron la falta de unanimidad en el sentimiento de la hinchada hacia el delantero. Aquella noche, además, Boca goleó 5 a 0 al equipo rosarino, lo que profundizó las sensaciones negativas alrededor de su figura en el club.
Barcelona de Ecuador llega al encuentro de este miércoles en una posición delicada. El equipo ecuatoriano cayó 1 a 0 como local ante Cruzeiro en su debut en la Copa Libertadores, por lo que necesita imperiosamente sumar de a tres en terreno ajeno para no desprenderse del lote de arriba en su grupo y mantener vivas sus aspiraciones de acceder a los octavos de final de la competición continental.
Por su parte, Boca viene en mejor situación. El Xeneize goleó 3 a 0 a la Universidad Católica en su debut en la Libertadores y ahora tendrá la oportunidad de consolidar su posición jugando en La Bombonera ante su gente. Este partido llega justo en la antesala del Superclásico contra River, lo que añade más presión a un encuentro que ya de por sí tiene carga emocional para todos los involucrados. El técnico de Barcelona, César Farías, anticipó el clima que enfrentarán sus jugadores: “Necesitamos rebeldía para ganarle a Boca y, ante la adversidad futbolística y ambiental, los jugadores puedan tener una noche mágica”.
Benedetto vivirá una noche particular en este regreso a La Bombonera, dividido entre el amor por su club y el profesionalismo hacia su equipo actual. La Copa Libertadores nuevamente será testigo de uno de esos encuentros cargados de emociones que caracterizan al fútbol rioplatense.





