El Tribunal Oral en lo Criminal Nº 2 de Quilmes condenó ayer por unanimidad a Rodrigo Ariel Figueroa a 20 años de prisión por el homicidio en ocasión de robo de Carlos Enrique Sánchez Paredes. El joven de 20 años, estudiante de ingeniería en la Universidad Nacional de La Plata, fue asesinado el 19 de junio de 2024 en las inmediaciones de Misiones y Falucho, en Bernal Oeste, cuando se dirigía a rendir un examen. La sentencia cierra una investigación que conmocionó tanto a la comunidad de Bernal como a la comunidad universitaria platense y marca un punto de inflexión en un caso que se convirtió en símbolo de la violencia delictiva en el conurbano bonaerense.
El crimen que consternó al barrio
Aquella mañana de junio, Carlos había salido de su casa temprano para tomar el colectivo en la parada de Misiones y Falucho, como hacía habitualmente para asistir a sus clases y exámenes en La Plata. Su madre lo observó salir y lo siguió con la mirada hasta que dobló la esquina sobre la calle Misiones. En ese instante vio a dos personas corriendo por la zona, un detalle que en el momento pareció trivial pero que adquirió significado trágico segundos después. Cuando Carlos no respondió sus mensajes ni sus llamadas, su madre se acercó al lugar y lo encontró tendido sobre el pavimento, agonizando por una grave herida en la cabeza. Desesperada, llamó a su hija Andrea, hermana de la víctima, quien acudió rápidamente y pidió ayuda a los vecinos. Uno de ellos se ofreció a trasladar al joven al hospital de Wilde, pero los médicos confirmaron poco después lo inevitable: Carlos Enrique Sánchez Paredes había fallecido como consecuencia de un golpe brutal en la cabeza propinado con un caño durante el robo. La autopsia confirmó que la causa de muerte fue traumatismo encéfalocraneano severo, evidencia que resultó crucial en la investigación y el desarrollo del juicio penal.
La investigación y el juicio que llevó a la condena
Durante el proceso judicial, la Fiscalía presentó pruebas contundentes que vincularon a Figueroa con el homicidio. La reconstrucción de los hechos que realizó la familia durante el juicio permitió establecer una cronología clara de lo ocurrido aquella madrugada. Los investigadores de la Policía Bonaerense y los fiscales trabajaron coordinadamente para identificar y capturar al responsable, quien quedó detenido tras ser aprehendido en el desarrollo de la investigación. El Tribunal Oral consideró probado más allá de toda duda razonable que Figueroa actuó con intención de cometer un robo y que, en el contexto de esa comisión de delito, causó la muerte del estudiante. La sentencia por unanimidad refleja la solidez de las pruebas presentadas y la gravedad de los hechos. El caso también sacó a la luz la vulnerabilidad de los ciudadanos en las calles del conurbano y la necesidad de fortalecer mecanismos de seguridad en zonas de alto riesgo. La condena a 20 años de prisión, si bien no devuelve la vida a Carlos, representa un acto de justicia para su familia y un mensaje claro sobre la repercusión que tienen los delitos violentos en la provincia de Buenos Aires.
La muerte de Carlos Sánchez Paredes marcó un antes y un después en Bernal y en los ámbitos universitarios. La sentencia dictada ayer cierra una etapa de incertidumbre legal, aunque para la familia la pérdida del joven estudiante permanecerá como una herida abierta. El caso continúa siendo un recordatorio de la realidad de la inseguridad en el AMBA y de cómo actos de violencia pueden cambiar vidas en cuestión de segundos.





