Abril es el mes por excelencia para el inicio de la cosecha de soja en Argentina, y en 2025 las noticias desde los campos de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires son sumamente alentadoras. Tras un verano con lluvias oportunas, los primeros camiones que llegan a las terminales del Gran Rosario reportan rindes por hectárea que superan la media histórica, lo que augura una producción nacional récord.
Este flujo masivo de granos es el principal motor de ingreso de divisas para el Banco Central, permitiendo fortalecer las reservas y dar previsibilidad al mercado cambiario en un momento clave del año. Las empresas agroexportadoras han optimizado su logística para evitar los cuellos de botella en los puertos, aunque el intenso tráfico de camiones requiere extremar las precauciones de seguridad vial en las rutas cerealeras.
El precio internacional de la soja se mantiene en niveles competitivos, lo que sumado a la alta productividad local, genera un horizonte de rentabilidad positivo para el productor agropecuario. La inversión en tecnología de siembra y el uso de fertilizantes biológicos han sido determinantes para alcanzar estos resultados en una campaña que fue técnicamente impecable.
El campo vuelve a demostrar su rol como la locomotora de la economía nacional, traccionando no solo al sector exportador sino a toda la industria de servicios, transporte y maquinaria agrícola vinculada. El éxito de la cosecha de abril es la base sobre la cual el Gobierno nacional proyecta el crecimiento del PBI para el segundo semestre del año.