El Gobierno nacional finalizó este martes la venta del 100% de las acciones estatales en Transener, la mayor transportadora eléctrica del país, adjudicadas al consorcio integrado por Genneia y el grupo Edison. La operación se concretó por US$356.174.811,78, cifra que superó ampliamente el precio base de US$206 millones establecido en la licitación inicial. Con esta medida, el Ministerio de Economía avanza en su objetivo de que el Estado abandone definitivamente su rol empresario en el sector energético, cumpliendo así con lo estipulado en la Ley Bases.
Una infraestructura estratégica que cambia de manos
Transener es la pieza fundamental del Sistema Argentino de Interconexión (SADI). La empresa administra más de 12.600 kilómetros de líneas de alta tensión que conectan al país de norte a sur, extendiéndose desde Jujuy hasta Santa Cruz. Su red es crítica para la distribución de energía en todo el territorio nacional, razón por la cual su transferencia representa un hito en la política de privatizaciones del Ejecutivo. El Ministerio de Economía, conducido por Luis Caputo, subrayó que esta operación es un paso clave para “devolverle al sector privado la gestión e inversión en el transporte eléctrico”. Desde la cartera oficial remarcaron que el Estado “se retira definitivamente de su participación en la empresa”, cumpliendo así con lo estipulado en la Ley Bases sancionada a mediados de 2023. La venta incluye también la participación accionaria en Citelec, la sociedad controlante de Transener donde participaba el Estado, junto a Pampa Energía. Con esta decisión, el Gobierno profundiza su estrategia de desmantelamiento de Enarsa, la estatal energética que controlaba múltiples negocios en el sector.
El desguace de Enarsa continúa su marcha
La privatización de Transener forma parte de una estrategia más amplia del Ejecutivo para ceder al sector privado la mayoría de los activos de Enarsa. A fines de 2024, la empresa estatal controlaba diez unidades de negocio; actualmente conserva solo cuatro áreas clave: la UTE Escobar, las centrales termoeléctricas San Martín y Manuel Belgrano, y la firma Enarsa Patagonia. El mapa de activos públicos en el sector energético se ha reducido significativamente en los últimos meses. El plan oficial contempla continuar con este proceso de transferencias mediante nuevas concesiones. Según informó el Ministerio de Economía, tras haber privatizado las represas del Comahue a fines de 2025, el Ejecutivo mantiene bajo análisis las centrales hidroeléctricas ubicadas en las provincias de Mendoza, Salta, San Juan, Tucumán y Chubut. Esta estrategia responde a la convicción del Gobierno de que el sector privado puede gestionar de manera más eficiente la infraestructura energética, reduciendo la participación estatal en un sector considerado históricamente estratégico.
La concreción de esta operación marca un punto de inflexión en la política energética nacional. Con Transener ahora en manos privadas, el Gobierno avanza en su objetivo de transformar radicalmente la estructura del sector. La próxima semana la atención estará en cómo el consorcio Genneia-Edison implementará su plan de gestión en la red nacional de alta tensión, mientras el Ejecutivo prepara nuevas privatizaciones para los próximos meses.





