El 14 de mayo de 2024, el INDEC informó que la inflación de abril fue del 8,8%. Este dato fue recibido como un hito psicológico y económico por el Ministerio de Economía, ya que representa la salida definitiva de la zona de inflación de dos dígitos tras el pico generado por la devaluación de diciembre. La cifra confirma la efectividad del programa de emisión cero y el rigor fiscal del equipo liderado por Luis Caputo.
La desaceleración fue traccionada por el rubro Alimentos y Bebidas, que mostró subas mucho más moderadas que en el primer trimestre, brindando un alivio a la canasta básica familiar. Sin embargo, los aumentos en servicios públicos (gas y agua) y en salud por las cuotas de las prepagas fueron los sectores que más presionaron sobre el índice general, reflejando el sinceramiento de precios regulados en curso.
El mercado financiero reaccionó con una baja en las tasas de interés de referencia del Banco Central, buscando incentivar el regreso del crédito comercial y al consumo en un entorno de mayor previsibilidad. Los economistas advierten que el desafío será sostener esta tendencia ante los ajustes de tarifas pendientes para el periodo invernal y la presión sobre el tipo de cambio real.
Para los ahorristas, la baja de la inflación y de las tasas de los plazos fijos tradicionales impulsó la rotación hacia fondos comunes de inversión y activos de renta fija que buscan ganarle al IPC. Las paritarias de los principales gremios comenzaron a cerrarse con acuerdos que acompañan la inflación futura proyectada, alejándose de la inercia del pasado.
El informe de mayo del INDEC es visto como la confirmación de un cambio de tendencia estructural en la economía argentina, sentando las bases para una reactivación lenta de la actividad interna hacia el segundo semestre del año.