Lanús viaja este martes a El Alto para enfrentar a Always Ready en un partido crucial por la cuarta fecha de la Copa Libertadores. El Granate deberá jugar en el estadio municipal de Villa Ingenio, ubicado a 4090 metros sobre el nivel del mar, la mayor altitud de cualquier estadio en el planeta. El encuentro se disputará desde las 21:30 horas y representa uno de los desafíos más complejos del fútbol sudamericano para cualquier equipo forastero que visite Bolivia.
El desafío extremo de la altura en El Alto
El Alto es la segunda ciudad más poblada de Bolivia, tras Santa Cruz de la Sierra, y se ha consolidado como la fortaleza más temida del fútbol sudamericano. Always Ready, conocido como la Banda Roja, trasladó su sede a esta ciudad en 2018 y desde entonces ha acumulado seis victorias consecutivas en encuentros internacionales jugados en el estadio de Villa Ingenio. La delgada atmósfera de El Alto reduce el rendimiento aeróbico de los rivales hasta un 30 por ciento, según datos que el propio club destaca en sus comunicados oficiales.
Sin embargo, la invencibilidad local sufrió su primer quiebre este año cuando Liga de Quito, de Ecuador, le arrebató el invicto con una victoria de 1-0 en el debut de la Copa Libertadores. Aún así, el factor altura sigue siendo determinante. La ciudad, que ha duplicado su población en los últimos 30 años y marcha hacia el millón de habitantes, ha experimentado una urbanización acelerada. El estadio de Villa Ingenio, construido en 2017, recibe su nombre de un antiguo ingenio minero donde se extraía oro y estaño. Desde las gradas es posible observar la Cordillera de Los Andes, un paisaje que refleja la importancia geográfica de la zona.
Historia de desafíos extremos en tierras bolivianas
La visita de Lanús a El Alto reaviva el debate tradicional sobre los riesgos de la hipoxia, la disminución de oxígeno en los tejidos corporales que afecta directamente el rendimiento de los futbolistas. Históricamente, los equipos argentinos han enfrentado dificultades considerables en estas condiciones. La FIFA ha contemplado en reiteradas ocasiones la posibilidad de prohibir partidos en altitudes extremas, aunque las gestiones nunca prosperaron. Diego Maradona, en su momento, respaldó públicamente el derecho de Bolivia a jugar donde nació, argumentando que la altura no debería ser motivo de sanción sino de reconocimiento.
El Granate no es ajeno a encuentros memorables en condiciones adversas. En la historia de Lanús existe el recuerdo de un amistoso jugado en Alemania durante el invierno, con temperaturas bajo cero y nieve en el terreno de juego, un encuentro que quedó grabado en la memoria del club como uno de los más duros de su trayectoria. Ahora, el equipo porteño deberá enfrentar un desafío de naturaleza distinta pero igualmente exigente: la altitud extrema de El Alto en un partido decisivo por la Copa Libertadores.
Lanús llega al encuentro de este martes en busca de sumar puntos que le permitan avanzar en el torneo. La adaptación a la altura será clave: muchos equipos argentinos han implementado sistemas de entrenamiento específico días previos a estos viajes para minimizar los efectos de la hipoxia. El desafío es formidable, pero Lanús intentará romper con la supremacía local de Always Ready en Villa Ingenio.





