viernes, abril 24, 2026
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Trenes del AMBA: caída de 33% en frecuencias y cargas a paso de tortuga

El sistema ferroviario del Área Metropolitana de Buenos Aires atraviesa un deterioro acelerado. Según un informe del sindicato La Fraternidad, las frecuencias de los servicios de trenes cayeron un 33% en los últimos dos años, mientras que los trenes de carga circulan a una velocidad promedio de apenas 15 kilómetros por hora. El gremio encabezado por Omar Maturano también denunció que se registran alrededor de tres descarrilamientos diarios, la mayoría vinculados a problemas en la infraestructura ferroviaria. El colapso del transporte ferroviario agrava la crisis del transporte público en el AMBA, donde además cayó la demanda de colectivos por aumentos tarifarios que superaron la inflación.

El deterioro acumulado: menos trenes, menos personal y salarios desplomados

El informe de La Fraternidad detalla las causas del colapso del sistema ferroviario porteño. La escasez de repuestos, la reducción de unidades en circulación y la disminución de personal sin reemplazo de trabajadores configuran un panorama crítico. A esto se suma el deterioro sostenido de las vías y la menor disponibilidad de material rodante, factores que impactan directamente en la frecuencia de los servicios. El sindicato señaló además que los salarios del personal ferroviario acumularon una caída superior al 40% en términos reales. Esa situación, según advirtió la entidad, también influyó en la reducción de la dotación operativa. Los conductores de trenes enfrentan así una doble crisis: menos fuentes de trabajo y pérdida acelerada de poder adquisitivo en un contexto inflacionario que sigue comprimiendo los ingresos. El gremio planteó que el sistema ferroviario atraviesa un proceso de reducción sostenida de prestaciones sin una política ferroviaria de largo plazo que revierte la tendencia.

Transporte de cargas paralizado y servicios de larga distancia desaparecidos

El transporte de cargas es quizás la cara más visible de la crisis ferroviaria. Los trenes estatales y privados que transportan mercaderías circulan a velocidades que prácticamente duplican los tiempos de entrega, con promedios de 15 kilómetros por hora. La Fraternidad advirtió además que los servicios de larga distancia dejaron de funcionar “en su gran mayoría”, lo que impacta en la conectividad regional y nacional. En el interior del país, la situación es igual de crítica: existen ramales suspendidos o con operatividad irregular, servicios regionales con restricciones y otros que funcionan de manera intermitente. Esta paralización del transporte ferroviario ocurre en un contexto donde el transporte público urbano también sufre una caída de demanda. Según un relevamiento de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA), la cantidad de pasajeros de colectivos en el AMBA cayó un 11% en marzo y un 21% en abril respecto al mismo período del año anterior. El incremento de tarifas de transporte urbano fue brutal: en la provincia de Buenos Aires subieron 39,47% en el último año, mientras que en la Ciudad alcanzaron 27,01%, ambas cifras por encima de la inflación acumulada.

El colapso del sistema ferroviario refleja años de falta de inversión en infraestructura y mantenimiento. Con tres descarrilamientos diarios, salarios que caen 40% en términos reales y trenes de carga circulando a velocidad de paso, la crisis es estructural. El transporte público en el AMBA enfrenta su peor escenario en años: menos frecuencias, menos conectividad y menos pasajeros. La pregunta pendiente es si habrá voluntad política para revertir un colapso que afecta a millones de bonaerenses que dependen diariamente del ferrocarril.

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