La Justicia de Santa Fe condenó a 19 años de prisión a Silvina Guadalupe Peretti por el homicidio de su tía María Isabel Di Stéfano, una mujer de 78 años, quien murió a raíz de golpes y asfixia el 15 de diciembre de 2022. El tribunal, presidido por la jueza Susana Luna, ratificó un acuerdo de juicio abreviado en el cual la acusada aceptó su autoría del crimen. La víctima y su sobrina vivían en construcciones separadas dentro del mismo terreno en el barrio San Martín de Santa Fe, donde Peretti había sometido a su tía a un régimen crónico de maltrato, humillación y control económico.
Los detalles del crimen que llevó a la condena
El homicidio ocurrió durante la madrugada del 15 de diciembre de 2022, entre las 6:00 y las 9:30 horas, en un inmueble ubicado en la calle Azopardo al 6800. Según la investigación del fiscal Gonzalo Iglesias, Peretti ingresó de forma violenta a la habitación de su tía e inició un feroz ataque físico. La reconstrucción forense determinó que la acusada agredió inicialmente a Di Stéfano mediante golpes de puño y utilizando un calzador de zapatos como objeto contundente. Luego ejecutó la maniobra letal a través de un mecanismo mixto de estrangulamiento y sofocación. Los peritos del Instituto Médico Legal de Rosario detectaron lesiones compatibles con trozos de tela o gasa en las encías de la anciana, quien no tenía puesta su dentadura postiza al momento del deceso. El tribunal calificó el episodio como un hecho de extrema gravedad institucional y familiar.
El ADN bajo las uñas: la prueba que selló la condena
La prueba científica más contundente fue el análisis genético presentado por la fiscalía. Durante los primeros peritajes policiales, los oficiales observaron marcas de rasguños recientes en los brazos y el cuerpo de Peretti, lo que indicaba que la víctima se había defendido activamente. El examen de laboratorio confirmó de manera irrefutable que el material biológico hallado bajo las uñas de Di Stéfano correspondía al ADN de la acusada. Esta evidencia demostró que la jubilada intentó resistirse antes de morir. Frente a este volumen de pruebas científicas, Peretti aceptó su autoría del homicidio, prestó su conformidad con la calificación legal y consintió la pena impuesta por el Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe. La investigación paralela también reveló un entorno de violencia doméstica prolongada: testigos y familiares aseguraron que Di Stéfano vivía bajo un régimen de constante humillación, con su sobrina controlando sus ingresos, restringiendo su acceso a comida e, incluso, impidiéndole entrar a su propia vivienda. La jueza Luna remarcó la falta de gratitud de la condenada, considerando que la víctima la asistía financieramente y le permitía residir en su propiedad.
La condena de 19 años marca el cierre de un proceso que evidencia cómo la violencia intrafamiliar y el maltrato crónico pueden escalar hacia crímenes de extrema violencia. Los familiares directos de la víctima fueron informados del procedimiento abreviado y la sentencia fue confirmada por el tribunal santafesino.





