Las consultoras privadas coincidieron en proyectar una inflación de abril por debajo del 3%, con estimaciones que oscilan entre el 2,4% y el 2,9%. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundirá el dato oficial este jueves a las 16 horas. La desaceleración responde principalmente a una menor presión en alimentos y a la relativa estabilidad del dólar oficial durante el mes, en contraste con el 3,4% registrado en marzo.
Consultoras acuerdan en una inflación más moderada para abril
Orlando Ferreres y Asociados estimó una inflación del 2,6% mensual para abril, describiéndola como uno de los registros más bajos de los últimos años, especialmente tras la aceleración que siguió a la devaluación de diciembre de 2023. Analytica proyectó un 2,9%, EcoGo un 2,5% y Equilibra un 2,4%. Todas las consultoras detectaron una notable desaceleración en alimentos y bebidas, el rubro que más había presionado sobre el índice general en los primeros meses del gobierno de Javier Milei.
Los analistas privados destacaron dos factores clave en esta desaceleración: la caída sostenida del consumo en la población y la estabilidad del tipo de cambio oficial. La contracción del consumo se refleja en las últimas mediciones de venta minorista, que acumula doce meses consecutivos de contracción. Las familias en el AMBA necesitan aproximadamente $861.000 mensuales para llenar el carrito de compras con productos básicos, según relevamientos recientes.
Perspectivas para mayo y riesgos futuros
A pesar del optimismo sobre los números de abril, Orlando Ferreres y Asociados alertó que mayo podría reflejar un incremento algo mayor a raíz de los impactos de combustibles y de ajustes pendientes en servicios regulados. Este patrón es común en ciclos inflacionarios: cuando se produce una desaceleración temporal, suelen acumularse presiones que se liberan en el mes siguiente. Los analistas del Banco Central, por su parte, proyectan una inflación del 2,6% para abril, anticipando que la inflación anual superaría el 30%.
En el mercado consideran que la tendencia descendente podría continuar durante el segundo trimestre del año, aunque persisten riesgos vinculados a la actualización de precios regulados —agua, luz, gas— y a posibles tensiones cambiarias que podrían revertir la estabilidad actual. Los próximos meses serán determinantes para evaluar si la desinflación logra consolidarse o si nuevos shocks externos generan nuevas aceleraciones de precios.





